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Nuestro injusto mundo

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martes, 8 de octubre de 2013

Miguel Grau

Desde pequeño admiré a Miguel Grau. Su gesta heroica siempre me impresionó y me llenó de orgullo. Cada vez que sentía vergüenza de la patria en la que nací o desesperanza, su gesta (y las de Bolognesi y Cáceres) me daban nuevamente fe en la tierra en la que Dios me premio al nacer.

Sin embargo, llevado por las imágenes que circulan de Grau, siempre pensé que era un adulto de más de 50 años, con la familia lograda y los hijos adolescentes o mayores. Siempre había escuchado sobre el amor por su familia y leído fragmentos de las cartas que les dedicó. Pero, cegado por su imagen, lo tenía por un hombre con hijos mayores.

El último viernes, visité el museo que hay en su casa en el Centro Histórico de Lima. Con sorpresa descubrí que al morir dejó hijos muy pequeños. Incluso uno de pocos meses de nacido.

Mi admiración y respeto creció aún más. Partir hacia una muerte segura, dejando en casa a una mujer desconsolada y niños pequeños es una decisión dura, muy dura. Difícilmente un hombre común la tomaría. Pienso en mis hijos y siento que no sería capaz de replicar su heroísmo.

Grau, en el cielo de los héroes, donde con seguridad te encuentras, quiero que sepas que te admiro. Y que mi amor por el Perú crece con la admiración que siento por ti y por nuestros héroes.


lunes, 7 de octubre de 2013

Sueños...

Me he pasado la vida soñando. Muchas veces he querido ser quien no soy. Nunca he deseado (o esperado) ser alguien importante o poderoso. En la mayor parte de mis mis sueños y fantasías he sido un soldado leal o un súbdito fiel. Algunas veces un héroe mítico o un gentil caballero.

Cuando leía los Tres Mosqueteros, soñaba con ser Athos, magnífico y leal. Pobre pero digno. Cuando leía Quo Vadis, quería ser Petronio. Más de una vez soñé con una muerte similar a la suya. En una elegante y magnifica recepción, morir con mi amada celebrando con mis amigos.

Quise ser el Conde de Montecristo disfrutando su venganza. Quizás el personaje más epicúreo que soñe alguna vez ser fue Juan Lucas, de Un Mundo para Julius. Alguna vez quise ser Jean Valjean con su misera felicidad. 

He soñado muchas veces con ser un soldado alemán al servicio del kaiser. Seguro mi máxima felicidad hubiese sido ser condecorado alguna vez por Guillermo I o Guillermo II. Hubiese sido feliz desfilando por Paris y contándoselo luego a mis hijos y nietos. Hubiese sido un cosaco fiel, muriendo por Nicolas II, matando a muchos rojos insanos en el camino.

Hubiese sido un soldado fiel de la Confederación. Luchando por las haciendas y el algodón. Un samurai o un kamikaze japonés, dando mi vida por mi emperador.

El sueño más patriota que tengo es haber muerto en Arica. Junto al Coronel Bolognesi. Espero en una vida pasada este sueño haya sido real. 

Me hubiese gustado morir en muchas guerras. Por mi patria (la que me hubiese tocado vivir). 

Sueño (o pesadilla)

Casi cada domingo asisto al Izamiento de Bandera y Desfile de Honor en Cuzco. Es una costumbre que tengo desde muy pequeño. Si los católicos (y evangélicos) van al templo, yo voy a rendir homenaje a mi patria. He tenido la oportunidad de asistir al Izamiento en Piura, Chiclayo, Lambayeque, Trujillo, Arequipa, Huamanga, Puno, Oxapampa y algunos otros pueblos que no recuerdo. Por cierto en Lima asistí a uno de los actos más tristes que recuerdo, decidiendo no volver.

Nunca he podido evitar derramar lágrimas durante la entonación del himno nacional. Ahora, con casi 40 perdí la estúpida vergüenza juvenil y canto "con fervor patriótico las sagradas notas de nuestro himno nacional".

Siempre he creído en la reencarnación. La primera vez que visite Piura sentí que Castilla era mi barrio, todo me era familiar a pesar de que nunca había estado allí. Cuando canto el Himno Nacional, siento lo mismo. Siento que estoy en la guerra con chile y canto con fuerza y pasión; para darme fuerzas y valor para luchar contra el enemigo.

Pero, lamentablemente, no siempre es un hermoso y heroico sueño. Eventualmente es una pesadilla. Cuando sueño, soy un peruano heroico, uno de los cientos soldados rasos que murió junto con Bolognesi en Arica. Cuando tengo pesadillas, miro mi pasado con terror, siento que soy un cobarde arequipeño, de aquellos que recibieron con los potos blancos al aire al infame invasor.

Espero que haya sido un sueño y no una pesadilla.

domingo, 21 de julio de 2013

Prefiero ser fujimorista a caviar sin escrúpulos

Después de la repartija del Tribunal Constitucional y la Defensoría del Pueblo, los caviares han mostrado (nuevamente) su poca moral. Uno tras otro han salido a criticar a los previamente elegidos con su aval y apoyo. Cuando coparon el Tribunal Constitucional todo era valido. Ahora sus "compañeros de aventura" son impresentables.

Hoy, en el diario El Comercio, leí un comentario más al respecto. Del "premier" Juan Jiménez. Un sinvergüenza sin sangre en la cara, títere de la presidenta, un pelele aferrado a un cargo que le queda excesivamente grande. Un poco hombre contento con ser un títere sin ningún valor para la gestión pública.

http://elcomercio.pe/actualidad/1606967/noticia-primer-ministro-sousa-desprecia-constitucion-no-merece-magistrado-tc?ft=grid

Es evidente que el poder ejecutivo conocía perfectamente los entretelones de la "repartija". En su momento le intereso muy poco la ética y los valores. El objetivo de copar el Tribunal Constitucional estaba (en ese momento) muy por encima de cualquier consideración ética o cualquier prejuicio ideológico. Para el cumplimiento de sus objetivos nada importaba. Mucho menos algo tan poco importante como la opinión pública.

Lo bueno es que todos nos hemos dado cuenta de la gentuza que nos lidera. Los caviares se han presentado formalmente como los infames que son. Discurso socialmente correcto por un lado y nada de ética por el otro. Lo único que les importa es el poder y las prebendas. Los buenos restaurantes y los lujosos viajes.

Por eso prefiero a los fujimoristas, fachos pero consecuente con sus ideas. No dueños de una falsa moral.

sábado, 8 de junio de 2013

Lolo Fernández

Durante mi vida universitaria fui un hincha fanático de Universitario de Deportes. Mi vida cotidiana giraba en torno a la U. Despertaba pensando en la U y cada momento del día el equipo llenaba mis pensamientos, el resultado del fin de semana anterior y las probabilidades para el siguiente domingo. A diferencia de la mayoría de hinchas cremas, Alianza Lima me resultaba indiferente, para mi, el enemigo era Cristal.

Como hincha crema, fui aprendiendo a conocer a Lolo. En algunos vídeos viejos que eventualmente pasaban los programas deportivos. En alguna nota periodística que alguna vez aparecía en alguna revista o periódico. Y escuchando a los viejos, a quienes tuvieron la dicha (y el honor) de verlo jugar. Mi abuelo y mi padre lo vieron jugar. Mi padre, a pesar de ser aliancista, hablaba de Lolo con una admiración casi comparable con la admiración y respeto que sentía por Víctor Raúl.

Hace poco se celebraron los 100 años de su nacimiento. No pude evitar que más de una lágrima surcará mi rostro al recordar los bellos años en los que fue mi ídolo máximo. Porque no ha habido ni habrá un deportista que alcance su trascendencia. Quizás haya decenas de futbolistas más talentosos y quizás hasta alguno que sea un mejor 9 que Lolo. Pero ninguno ha tenido ni tendrá su grandeza. Ninguno tiene (ni tendrá) a millones de peruanos alineados con respeto tras su legado.

Ahora ya no me considero un hincha de la U. No puedo evitar celebrar cada uno de los goles del equipo, pero las épocas de calentura juvenil pasaron. Sin embargo, Lolo seguirá siendo para mi un ejemplo. Un ídolo más allá de cualquier límite. Basta ver la humildad con que recibía el reconocimiento de un estadio completo durante su despedida para vislumbrar su gran valor humano.

Gracias Lolo por acomparme tantos años y por seguir en mi corazón.

Indulto a Fujimori

Tengo posiciones encontradas respecto al indulto a Fujimori. Algunas veces considero que debió aceptarse, otras que no es lo justo. Ya fue denegado el pedido de indulto y sólo nos queda respaldar la decisión de Nadine&Cosito.

Creo fervientemente que Fujimori debió estar  preso, pero no estoy de acuerdo con la forma en que los caviares lo condenaron. Por vencer al terrorismo y matar comunistas lo deberíamos considerar un padre de la patria. Porque, como dijo alguien por allí, el único comunista bueno es el comunista muerto.

La "responsabilidad mediata"; la leguleyada por la que lo condenaron me parece infame, propia de una república bananera. Suponer que el sabia, que tenía que saber, que debería haber sabido; sin ninguna prueba real es infame. Pero ni modo, estamos viviendo en la dictadura de la socialmente correcto. La palabra caviar es casi la voz de Dios.

Creo que Fujimori debe estar preso por ladrón. Ni por más, ni por menos. Por el saqueo sistemático de las arcas del estado peruano y por haber liderado la banda más corrupta de nuestra historia. No por defendernos de la agresión comunista.

La historia finalmente lo juzgará. Pudo haber pasado a la historia como el mejor presidente de nuestra historia republicana (que en cierta medida lo fue) pero también como el más corrupto (que también lo fue).

miércoles, 1 de mayo de 2013

La hipocresía limeña y el embajador de Ecuador

Me ha sorprendido ver las pantallas y las radios llenas de expertos en relaciones exteriores, psicología  sociología y decenas de yerbas sociales.

El embajador de Ecuador fue (evidentemente, los vídeos son muy claros) agredido por dos locas. Como cualquier ser humano reaccionó. Creo que con mesura, sólo defendiéndose con una revista de las agresiones de las dos loquitas pitucas. En el vídeo no de ven ni patadas ni puñetes, sólo defensa con una revista, algo absolutamente light.

Cualquier ser humano hubiese reaccionado igual. Ahora escuche a un psicoanalista decir que "debió reaccionar de otra manera, por su condición de embajador"; no jodan, fue agredido, cuando uno es agredido, tiene el derecho de defenderse, sea embajador o cobrador de combi.

Creo que la defensa irrestricta de las locas pitucas y las críticas al embajador son parte de la enorme, inmensa e inocultable hipocresia limeña. Con seguridad cualquiera de los "comentaristas mesurados y cultos" hubiese reaccionado de la misma manera.

En fin, que vivan la hipocresía y las medias tintas.